Blog del vibrante

Reflexiones

Ahimsa, la no-violencia


Hace unos días hice un curso de profundización en Ahimsa con Jose Carballal, un profesor español certificado por P. Jois que acabo de descubrir. Estoy maravillada con los maestros de yoga que hay en España, tenemos mucha suerte.


Y a lo que vamos, si llevas un poquito de tiempo haciendo yoga, seguro que conoces Ahimsa, el principio de la no-violencia y la base de todo comportamiento yogi. Es la clave para la liberación del ser. El término se hizo famoso con Gandhi, que lo personalizó de una forma maravillosa durante su revolución.


Ahimsa a grandes rasgos se trata de no hacer daño de ninguna forma a ningún ser. Lo primero que nos viene a la mente cuando hablamos de violencia, suele ser una agresión o pelea física, pero Ahimsa también atañe a la palabra y al pensamiento. Se trata de no ser violento con el ser de enfrente, y de no ser violento con uno mismo - Se va complicando la cosa. ¿Eh?- Por último, también es violencia permitir que otros nos dañen, pero de cómo lidiar con esto hablaré más adelante.


Para conseguir la liberación que Ahimsa proporciona, primero hay que ser un gran observador. Detectamos la violencia porque sentimos dolor. La violencia siempre daña a las dos partes, al que la emite, y al que la recibe, se siente turbulencia en el interior. Para poder justificar nuestra violencia cuando la emitimos hay que posicionarse en un lugar de inconsciencia. Esta es la única forma para acallar el dolor. Y eso siempre es malo para nosotros


Para clarificarlo voy a poner un ejemplo de hechos que causan mucho dolor en la vida. Hablamos de la crítica y el juicio. Os cuento.


Cuando hacemos críticas y juicios descalificativos, ya sea de forma directa o indirecta, estos tienen generalmente más que ver con nosotros que con la otra persona. Estamos puntualizando aspectos que no nos gustan o que no queremos en el de enfrente. Cuando emitimos un juicio o una crítica, lo que en realidad estamos diciendo es “si no eres como quiero, no te quiero”. Una relación de crítica constante es violencia devastadora para la persona, y probablemente el que recibe este tono no se sienta muy querido. Nos planteamos las siguientes preguntas:


¿Para qué estoy juzgando? ¿Qué es lo que consigo? ¿Qué estoy proyectando en la otra persona? ¿Cuál es mi fragilidad?


Haciéndote preguntas a ti mismo, profundizando y no obviando el trabajo duro, estás responsabilizándote de lo que pasa. Ahí es cuando puedes encontrar la raíz del problema, y es dónde está la transformación.


Os invito a que os sentéis unos minutos tranquilos en meditación. Dejad que fluyan hacia vosotros imágenes sobre el concepto “violencia”, sentidlas sin juicio, sólo observación. Pasado un tiempo tomad vuestro cuaderno y escribid, profundizad. Si queréis compartir vuestras experiencias y hablar más de Ahimsa, me lo decís en los comentarios y hacemos un encuentro este mes.


¡Nos leemos la semana que viene y nos vemos en clase hoy!



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Además, si quieres practicar echa un vistazo a nuestras clases de yoga en beatrizmoroYOGA.com Tenemos clases de yoga en directo casi todos los días, y también grabadas para que practiques cuando tú quieras.


Namaste.




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